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miércoles, 2 de abril de 2008

El duelo de españoles y la redención de Deivid

Todos tendemos a hinchar por algún equipo. Aunque no representen pasión para nosotros, por algún conjunto de factores nos inclinamos por un equipo. Pero partidos como el duelo de ingleses Arsenal y Liverpool -que aun les queda por enfrentarse dos veces más en esta semana- quedamos satisfechos aunque el resultado no sea de lo más conveniente para nuestros intereses.


Lindo partido de ida y vuelta entre dos de los mejores equipos del mundo, los dos provenientes de la mejor liga del mundo, la más dura y competitiva, con una guerra táctica sin cuartel de parte de Wenger y Benítez que ha salido victorioso -por lo menos salió con mutilaciones mínimas y con la ventaja de jugar luego en su cuartel-. Y aunque para los aficionados al fútbol hispano nos deja un poco qué desear, ya que los exponentes españoles de ambos equipos firmaron partidos discretos, hasta cierto punto desapercibidos, en donde ambos estuvieron excesivamente controlados por los contrarios y en donde pude apreciar un poco más luchador al "Kid" Torres, mordiendo incansable y tenazmente a los defensores gunners y aunque Fábregas no lucio como nos tiene acostumbrados, los casi 12 km que corrió durante el partido demuestran que su rendimiento estuvo en lo normal. Centros, un par de cabezazos y aunque lo noté "despistado" en algunas acciones, Cesc no conoce de campos de juego para mostrar su calidad y grandeza, lo pudo hacer tanto en el Emirates como en Anfield. De eso no nos tenemos que preocupar. Nos queda una ronda más para disfrutar con champagne del mejor fútbol, exquisito y ensordecedor.



¡Hay Deivid! Tanta es tu hambre por anotar que lo haces en cualquier portería. Eres una grata sorpresa del fútbol mundial. Tu excelente colocación de cara al marco y fortaleza física te convierten en un delantero envidiable. Pero mucho ansías el gol. Tuviste que bajar hasta tu propio pórtico para anotar el primero de los dos que anotaste en un partido. Has asustado a tu afición, pero se han sabido levantar, jugando con garra y corazón y la complicidad de un Chelsea apático y sumamente relajado en la segunda parte, ayudaste a tu equipo a que se dirijan a Stamford Bridge dentro de 7 días con una mínima ventaja.

No es una gran ventaja, pero te ayudan a encarar con confianza el siguiente encuentro. Si vuelves a anotar -en la portería contraria- seguro que pasan.

martes, 4 de marzo de 2008

El relevo generacional lo impulsa Fábregas


El medio centro del Arsenal, el español Cesc Fábregas ha tenido un gran partido esta noche de Champions. Cuando hay que ponerse el traje de Crack –tal y como lo hizo “Kun” Agüero hace un par de días- se debe de ceñir completamente, debe quedar perfecto y con tal elegancia que nadie debe de dudar de tu calidad como un fenómeno del fútbol. Fábregas lo ha hecho.


Un pulso secreto y morboso el que se tenían Kaká y el catalán, o por lo menos todos los que amamos el fútbol y la Champions nos lo imaginábamos en nuestras mentes enfermizas por ver fútbol de calidad y duelos de colosos. Pero no ha existido el actual Balón de Oro, en una actuación que raya lo decepcionante, ante un “Kínder” de Wenger que juega de memoria, que pone la pelota al pasto y lo hacer girar en toda su extensión, en detrimento de un Milán que pide a gritos un cambio generacional, lento y cansino en momentos, para los cuales jugar martes y sábado supone un suicidio físico y un tren insoportable para la escuadra lombarda.


Y como para poner la cereza al pastel, Fábregas, el incansable y exquisito medio del combinado inglés, deja postrados y quebrados a los defensas rojinegros y les clava un gol de suma dificultad técnica, un tiro rebotón colocado en la esquina inferior derecha de Kalac. Adebayor cierra la cuenta luego de una acrobacia de Walcott.



Fábregas hala a todo su relevo de jóvenes colegas que nos seguirán deleitando con su fútbol y desde ahora son férreos candidatos a llegar a Moscú. ¿Y nuestro duelo Kaká Fábregas? Ni dudarlo que el catalán hoy bebe toda la gloria.