Todos tendemos a hinchar por algún equipo. Aunque no representen pasión para nosotros, por algún conjunto de factores nos inclinamos por un equipo. Pero partidos como el duelo de ingleses Arsenal y Liverpool -que aun les queda por enfrentarse dos veces más en esta semana- quedamos satisfechos aunque el resultado no sea de lo más conveniente para nuestros intereses.
Lindo partido de ida y vuelta entre dos de los mejores equipos del mundo, los dos provenientes de la mejor liga del mundo, la más dura y competitiva, con una guerra táctica sin cuartel de parte de Wenger y Benítez que ha salido victorioso -por lo menos salió con mutilaciones mínimas y con la ventaja de jugar luego en su cuartel-. Y aunque para los aficionados al fútbol hispano nos deja un poco qué desear, ya que los exponentes españoles de ambos equipos firmaron partidos discretos, hasta cierto punto desapercibidos, en donde ambos estuvieron excesivamente controlados por los contrarios y en donde pude apreciar un poco más luchador al "Kid" Torres, mordiendo incansable y tenazmente a los defensores gunners y aunque Fábregas no lucio como nos tiene acostumbrados, los casi 12 km que corrió durante el partido demuestran que su rendimiento estuvo en lo normal. Centros, un par de cabezazos y aunque lo noté "despistado" en algunas acciones, Cesc no conoce de campos de juego para mostrar su calidad y grandeza, lo pudo hacer tanto en el Emirates como en Anfield. De eso no nos tenemos que preocupar. Nos queda una ronda más para disfrutar con champagne del mejor fútbol, exquisito y ensordecedor.

No es una gran ventaja, pero te ayudan a encarar con confianza el siguiente encuentro. Si vuelves a anotar -en la portería contraria- seguro que pasan.
