Parece que todos, medios de comunicación y corazones blancos, unánimemente sienten una liga más en el bolsillo. Está cerca sin duda alguna, pero esto no se termina y jugadores y técnico lo saben y guardan las palabras de victoria para cuando se deba de celebrar. La Liga la merecerá el que llegue antes de cualquiera, no es que nadie la quiera como dijeron muchos medios alrededor del mundo. La mediocridad de un torneo -y eso incluye a los de la parte de arriba como los de medianía y los de zona de descenso- no es objeto para que salgan publicadas palabras irresponsables como que nadie quiere el título de Liga ante mi humilde punto de vista.
El partido disputado en el Sardinero ante Racing es uno de esos que logran campeonatos, logran títulos, escriben en letras de oro los nombres de las generaciones ganadoras, porque aunque todo el mundo recuerde las grandes hazañas, estos partidos duros, apretados y con equipos amarretes en el mediocampo son los que al final ganan los puntos necesarios para proclamarse campeón. Las debacles en estos encuentros son las que hacen llorar a aficiones enteras. Con solidez defensiva y pegada absoluta se logra evitar tal penosa situación.
Los cuatro hombres del fondo estuvieron implacables, gran partido de éstos. Con la salvedad que el pobre ataque de los de Santander tampoco hizo méritos suficientes como para poner en riesgo la imbatibilidad de Casillas. Sneijder se asienta en el campo y cuando lo hace maneja las operaciones blancas en el área de creación. Cada día se parece más al mejor creativo de Europa, al que nos dijeron que era cuando nos lo vendieron. Raúl y su anotación dan tranquilidad para seguir haciendo la tarea con honores y el pobre Higuaín, al que tanto lo achacan por su poco gol, calló algunas gargantas con su golito en las postrimerías del encuentro. En resumen, todos hicieron sacaron su labor con éxito y sin sobresaltos, y el resplandor al final del túnel se acerca cada día más.
El partido disputado en el Sardinero ante Racing es uno de esos que logran campeonatos, logran títulos, escriben en letras de oro los nombres de las generaciones ganadoras, porque aunque todo el mundo recuerde las grandes hazañas, estos partidos duros, apretados y con equipos amarretes en el mediocampo son los que al final ganan los puntos necesarios para proclamarse campeón. Las debacles en estos encuentros son las que hacen llorar a aficiones enteras. Con solidez defensiva y pegada absoluta se logra evitar tal penosa situación.
Los cuatro hombres del fondo estuvieron implacables, gran partido de éstos. Con la salvedad que el pobre ataque de los de Santander tampoco hizo méritos suficientes como para poner en riesgo la imbatibilidad de Casillas. Sneijder se asienta en el campo y cuando lo hace maneja las operaciones blancas en el área de creación. Cada día se parece más al mejor creativo de Europa, al que nos dijeron que era cuando nos lo vendieron. Raúl y su anotación dan tranquilidad para seguir haciendo la tarea con honores y el pobre Higuaín, al que tanto lo achacan por su poco gol, calló algunas gargantas con su golito en las postrimerías del encuentro. En resumen, todos hicieron sacaron su labor con éxito y sin sobresaltos, y el resplandor al final del túnel se acerca cada día más.




