No quisiera llamar villanos a dos de los personajes tristemente célebres de esta ronda de la Champions League. Dos antihéroes que evitaron la alegría absoluta de la victoria para su hinchada. Quizás de un lado más cargado que de otro, lo cierto es que estuvieron en la mira mundial cuando los ojos se posaron en las semifinales de la UEFA Champions League.
Empecemos por el final, que en realidad fue el primero en ejercer de villano. El poderoso Manchester United de Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney y "Charlie" Tévez visitaban Camp Nou con el morbo indiscutible de llevar la honrosa y pesada etiqueta de mejor equipo del momento en Europa y con una semana crucial en la definición de su temporada: partidos de Champions y duelo ante Chelsea el fin de semana. Con todo esto de marco de referencia, agregando el gran momento de su potente e indestructible delantera y al botín de oro europeo hasta el momento, parecía que a los de Rijkaard se le venía una hecatombe. El Barcelona de notable participación en Champions League solo que con rivales modestos en la mayoría de las rondas anteriores y de modesta e irregular actuación en Liga practicamente resignado ese torneo, daba lugar a pensar que recibiría un tremendo castigo el cuadro blaugrana. Con tres minutos el ManU tuvo para iniciar con pie ganador, asentarse en el campo, pasear su señorío y su potencial en Cataluña, dejar que el Barça se desesperara y cayera en un abismo interminable que solamente llegaría a su fin con la conclusión de la eliminación... Nada de eso sucedió. Pena máxima errada al minuto 3 y los nervios o pánico escénico afloraron para los hombres de ataque solamente, porque la defensa roja jugó un partido perfecto en cuestiones de disciplina táctica. Jamás se desordenaron. Los rompimientos de Leo Messi con paredes y rápidas gambetas fueron los únicos malestares paso la zaga comandado por Rio Ferdinand.
Quiero pensar que el yerro del penal desbalanceó mentalmente a los de Ferguson, ya que simplemente se vieron mal ante la superioridad blaugrana. Un dominio completo y total del balón y del terreno de juego. Pero de nada sirve tanto dominio si careces de argumentos ofensivos. Y es que se pueden pasar jugando días enteros que este Barcelona no mete una anotación a Van der Sar. Sin embargo la serie está para cualquiera y si el ManU se muestra así de timorato y presionado, el Barcelona daría la grata campanada de colocar al fútbol español de nuevo en la élite europea.
Empecemos por el final, que en realidad fue el primero en ejercer de villano. El poderoso Manchester United de Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney y "Charlie" Tévez visitaban Camp Nou con el morbo indiscutible de llevar la honrosa y pesada etiqueta de mejor equipo del momento en Europa y con una semana crucial en la definición de su temporada: partidos de Champions y duelo ante Chelsea el fin de semana. Con todo esto de marco de referencia, agregando el gran momento de su potente e indestructible delantera y al botín de oro europeo hasta el momento, parecía que a los de Rijkaard se le venía una hecatombe. El Barcelona de notable participación en Champions League solo que con rivales modestos en la mayoría de las rondas anteriores y de modesta e irregular actuación en Liga practicamente resignado ese torneo, daba lugar a pensar que recibiría un tremendo castigo el cuadro blaugrana. Con tres minutos el ManU tuvo para iniciar con pie ganador, asentarse en el campo, pasear su señorío y su potencial en Cataluña, dejar que el Barça se desesperara y cayera en un abismo interminable que solamente llegaría a su fin con la conclusión de la eliminación... Nada de eso sucedió. Pena máxima errada al minuto 3 y los nervios o pánico escénico afloraron para los hombres de ataque solamente, porque la defensa roja jugó un partido perfecto en cuestiones de disciplina táctica. Jamás se desordenaron. Los rompimientos de Leo Messi con paredes y rápidas gambetas fueron los únicos malestares paso la zaga comandado por Rio Ferdinand.
Quiero pensar que el yerro del penal desbalanceó mentalmente a los de Ferguson, ya que simplemente se vieron mal ante la superioridad blaugrana. Un dominio completo y total del balón y del terreno de juego. Pero de nada sirve tanto dominio si careces de argumentos ofensivos. Y es que se pueden pasar jugando días enteros que este Barcelona no mete una anotación a Van der Sar. Sin embargo la serie está para cualquiera y si el ManU se muestra así de timorato y presionado, el Barcelona daría la grata campanada de colocar al fútbol español de nuevo en la élite europea.

El infortunio se hace presente en distintas maneras. En el primer partido de semifinales tuvo nombre y apellido: John Arne Riise. Lástima para el gran lateral que entró de cambio. Un balón bastante sencillo bajó más de lo que él esperaba y lo ha clavado en su propia meta, en lo que pudiéramos llamar un verdadero autogolazo. Cabezazo dentro del área chica de "palomita" y vence a Reina. Demasiado infortunio para un Liverpool que hizo bien las cosas, pero no se logra llevar toda la gloria a su boca. Partido duro y tácticamente bien jugado por ambos estrategas y guerreros. Chelsea tiene un pie dentro de Moscú, pero Benítez y sus pupilos les encanta remontar. ¿Se perderían el duelo de vuelta Chelsea-Liverpool en Stamford Bridge?
