
Poco que decir y mucho que sentir. Esta pudiera ser la única línea de este artículo, sin embargo no puedo pecar de escueto en este día histórico y especial para el madridismo, mismo que vivimos desde la lejanía, pero lo disfrutamos con ferviente pasión. El histórico pasillo, el dominio arrollador y el recuerdo, vago recuerdo, de un Barcelona que paseó su cuerpo moribundo sobre el Bernabeu y aunque quisiese, grandes anclas lo retenían a hacer un juego flácido, marchito y aterradoramente malo.

Se puede hablar mal del arbitraje, se puede decir que Pérez Burrull tuvo fallos garrafales, se puede decir que influenció directamente en el marcador, dejando subir guarismos al marcador que eran ilícitos. ¡Qué digan eso si desean! Están en lo cierto. El árbitro falló, fue decisivo, puede ser sancionado, nunca confiarle un nuevo clásico. Sin embargo, ¿fue decisivo en el juego perfecto y hermoso que se hilvanó durante buenos tramos por parte de los de Schuster? ¿Fue decisivo en las paredes, tacos, caños y demás filigranas que exhibieron los blancos? ¿Fue decisivo en el completo dominio? ¿En el nulo juego del Barça? El partido siempre se hubiese ganado ante mi punto de vista. La cantidad de goles es indiferente, el Madrid fue superior y esta guinda de pastel sabe a gloria.

Los goleadores si fueron excepcionales. Raúl como siempre emboca uno de sus disparos marca registrada por el Ángel; Robben ya le gustó el golpe con la testa; Higuaín, perdón, Don Higuaín haciendo goles importantes, de crack, con definición exquisita y reconfirmando su condición de gran figura de este final de temporada. RvN salta al campo solo a marcar de pena máxima. Nada más soñado. Ellos se encargaron de poner más peso a la cruz de este Barcelona y que el genial gol de Henry solo ayuda a maquillar esta victoria merengue.
No hay mucho más que decir. El sentir no lo explico con pocas palabras. Por eso añado las fotografías de cómo vivimos el Clásico con amigos madridistas y catalanes en Papasitos Grill and Bar cercano a la Universidad. Ningún rincón se salva de la pasión del fútbol, así que aquí están las imágenes:
Daniel celebra el gol de
Robben.

No fueron testigos las cajas que se bebieron.

Expectantes ante la magia de
Sneijder... Por favor disculpen el
camarógrafo, no es nada profesional. Ignoren el cabello que está en el primer plano de la imagen.